viernes, 28 de enero de 2011

El Milagro de la Corriente

El Milagro de la Corriente......

     A los ignorantes ignorados e ignorantes engañados, utilizados y a todos aquellos cuyas vidas transcurren en condición ajena creyendo ser libres.

     Hoy día ser analfabeta e ignorante, no es no saber leer ni escribir; se puede tener mansiones, carros, dinero en los bancos y vestirse de saco y corbata a diario pero si no puede leer su entorno y por supuesto no puede escribir su propia historia; es un burro a todo galope.

     Como todo tiene una causa y mas adelante un efecto; leyendo los últimos acontecimientos de mi pueblo, enmarcados en un tiempo, modo y circunstancias comprometidas por toda la población, es muy posible que todo esto sea un aviso o un mal necesario.

El desastre de Campo de la Cruz, exactamente el de Campo porque no hay otro igual, ha servido para que el pueblo de una demostración única en su historia de pueblo, sin darse cuenta. Ocurrió como una luz, como el primer día del mundo, solo fue un instante; un instante dentro de La Mala Hora. La Mala Hora que Garcia Marquez titulara "Este Pueblo de Mierda"

     Campo de la Cruz en desgracia, por primera vez en su historia y en tiempo record se puso de acuerdo con el mismo para si mismo; una sola corriente pudo hacer el milagro en la mas mínima fracción de tiempo. El pueblo salio de su sitio; solo quedo el cementerio con sus muertos muriéndose por segunda vez ahogados todos al mismo tiempo y agonizando de frío para la tercera muerte, la iglesia con su silencio ministerial, el palacio municipal con su soledad ignominiosa, las escuelas y colegios con su tristeza cultural e infantil, los locales comerciales enfantasmados con sus propios anuncios, las casas lánguidas de dueños y las cantinas bebiendo agua hasta los teque teque con impotencia monumental como si las suicidaran sus propios orines; el pueblo mas cervecero de la región.

     Este desastre es un escarnio divino; también es un milagro que el pueblo se haya puesto de acuerdo tan rápido y se fucionaran grandes y chicos, blancos y negros, creídos y no creídos, liberales y concervadores; es que la corriente venia con advertencia severa y sin intención de perdonar a un pueblo que se ha faltado así mismo.