domingo, 3 de enero de 2016

ANÉCDOTAS DE TIO PLUTA

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ANÉCDOTAS DE TÍO PLUTA Y DEL GROSERÓN DE CHICHÍ

Se habla de escuela en Campo de la Cruz, cuando de aprender se trata; entonces veamos este colegio y el fundamento de sus maestros. En la antigüedad de este pueblo, están registradas  “Las Maromas de Karneades”; como un negocio que no fue negocio; las negoció por chusco y grosero para que el pueblo tuviera la oportunidad de reírse de él mismo como una necesidad y sin costo alguno. Y eso es lo que ha hecho este pueblo desde el principio de sus tiempos, al igual que el resto de pueblos de este país mi país.
Los maromeros llegaron como de costumbre en un mes de marzo, como lo dijera ya Gabriel García Márquez en su relato sobre Macondo; cuando la fe cristiana de este pueblo era niña; de trenza, moño y sin ningún otro adorno  que San José; y cuando quisieron irse, dos meses mas tarde, Karneades les dijo con autoridad patriarcal: “Se van ustedes pero las maromas se quedan, se las voy a pagar bien”. Entonces Karneades Ocampo Pallares procedió a entregarles diez gallinas cogote pelao, cinco pavos, una chiva con su chivo padrote y una burra sin burro para que el gitano fuera más feliz ya que no tenía mujer; también les entrego una mula con sus aperos de arriar. Las maromas de Karneades Ocampo fueron famosas en Campo de la Cruz y toda la región, porque a los gitanos le preguntaban por las maromas, los zancos, la rueda voladora y la lupa que presentaban a sol caliente como un instrumento de guerra e incendiario; y ellos con nostalgia vagabunda, solo decían que en Campo de la Cruz las tenía Karneades y mostraban el hierro que llevaba la mula en el muslo trasero del lado izquierdo; un balde bocabajo, y por consiguiente sin nada. Hasta el mismo hierro era una maroma simpática. No le interesó hacer dinero con las maromas; solo quería ser feliz riéndose de  él mismo. Para el no había otro mejor circo que el de la misma vida en su loco deseo de existir. Nunca se lucró de sus semejantes.
Por las noches todo el mundo se reunía donde Karneades para intentar maromear; hubo una noche, la mejor noche, tan histórica  que Karneades  prometió un descanso; cerrar las maromas hasta nuevo aviso. Esa noche hubo tres brazos descompuestos, tres dientes afuera, su secretario de maromería comió tierra tres veces intentando desplazarse con la rueda entre las piernas. Esa misma noche Zirimbó  llegó con el propósito de comprar los zancos porque con ellos tenía la posibilidad de cruzar Caño  Piedra sin mojarse, pero cuando los estaba probando, los zancos se doblaron y al instante se partieron;  la gente se estaba riendo antes de que se doblaran, como si la premonición se les hubiese convertido en carcajada. Karneades  alzó la vista, miro al cielo e imploro por aquel desastre de incorrección y dijo: “y eso que la luna esta clarita”. De aquí en adelante cuando a alguien no le sale bien lo que esta haciendo, se le decía: Como las maromas de Karneades. Karneades era un hombre diminuto; oportunamente  chusco, changango,  groserón y serio a la vez; destilaba un humor serio. Era hermano de José  Eduviges Ocampo; un hombre mas todo, menos chusco, menos changango y menos grosero.
Esta pagina de la historia dobló cuando cuarenta años mas tarde Zirimbó, demostró que un mecanismo sencillo en equilibrio con tracción de pedal, podía soportar quince arrobas de humanidad y llevarlo de la Mochila a Cachimbo sin detenerse ni caerse; así lo vi en una bicicleta Raling, cuya espectacular experiencia no se centraba en el raquítico mecanismo sino en el aprieto en que andaban esas dos delgadas ruedas rellenas de finas varillas; los pedales, la cadena, el manubrio, los dos delgados ejes de tres octavos incrustados en los trinches del caballo; cuya silla se sabía de ella por la queja de sus dos resortes, porque en la imaginación de los muchachos iba perdida; era un armonioso espectáculo que no aguantaba un imprevisto; cualquier urgencia que rompiera ese equilibrio hombre aparato, era un desastre inevitable.
Una vez el  nieto mayor de Karneades, Plutarco Martínez Ocampo, siendo un niño de unos cinco años, le pidió que le prestara un machete; Karneades le dijo que en el rincón de la hornilla había uno. El niño fue a buscarlo y cuando se dio cuenta que era un soco hecho sierra para hacer totuma, se trasformó y con gran enojo le dijo, “eso no sirve” y se lo quedo viendo como acusándolo con la mirada porque la herramienta no era de su utilidad; fue así  como el viejo Karneades le dio una respuesta tierna y dulce, “carajo mijo; ese fui yo, que anoche partí  panela con el y las hormigas le comieron el filo”. Estas respuestas de circo o feria, las aprendió tío  Plúta  de Karneades  su abuelo; las mismas respuestas  que ahora Chichí  fabrica sin fallar.
Cecilio Barrios Rodríguez, toda la vida ejerció la tauromaquia con las respuestas de tío Pluta, pero como mesclaba el miedo con el respeto, siempre salió corneado, su miedo era como el de las mujeres; con miedo pero quieren y gozan. Así eran estos personajes que gozaban de sus dichos y conclusiones.
Una noche llegó Cecilio donde tío Pluta y sin mayor afán tomo la palabra, hablando de una raza de ganado que tenía en Pisa Barro; era una raza tan poco común que el mismo no la conocía, la aludía pero le tenía miedo porque los becerros a los tres días de nacidos, ya les tenía miedo de acercárseles; los veía de lejos y estaban mas altos que el. Tío Pluta le hizo silencio para acusarlo de irrespetuoso e imprudente; Cecilio no resistió el escalofrió de la plaza y dijo: “Pluta, tu sabes algo de esa raza”. Entonces el viejo Pluta le dijo riéndose, “carajo ese ganao aquí lo hay por demás, lo tiene todo el mundo; ese es “Ganao  Chivo”  ese ternero de que me hablas, es que está trepao en un tronco y no te haz dado cuenta porque lo ves de lejos y con miedo”. Cecilio se sintió defraudado y le dijo a tío Pluta que lo creía serio, pero el viejo Pluta sin dejar de reírse le dijo: “siempre he sido serio y te trato bien, todas las veces te recibo con lo que me traes, y eso no es malo. Tú eres el que viene; y yo estoy.


LA TEORÌA DE CECILIO BARRIOS RODRÍGUEZ

Desde que tengo uso de razón le he escuchado dos teorías a Cecilio Barrios; y una de ellas es referente a la plaza de Campo de la Cruz. Cecilio siempre tuvo la inquietud de que el palacio municipal fuese trasladado a la plaza; tal vez quería que su casa diera frente con la alcaldía municipal, y en vista de que eso no se dio, se dedicó con énfasis y sarcasmo a su teoría: Con mucha frecuencia, visitando a Tío Pluta y aprovechando la presencia de otras personas como la de Diego Tatis, el medico Plinio Martínez, Pacha Cardona y el Viejo Demo; decía que el único pueblo que el conocía donde la gente pudiente, de importancia, de prestigio, no vive en la plaza; es este. Enfatizaba así: Fíjense; Marriaga, Santos Saravia, Margarita Leiva, Eloy Tejeda y Plutarco Martínez.
Tío Pluta se reía y le decía; “cada día que te veo, veo que no estas aquí; que no conoces el pueblo. Si tu te mudas aquí, de vecino mío aquí en la plaza; los pelaos antes de una semana te tienen de mona. Haz la prueba para que veas o sigue viviendo donde vives y cambia si quiera un poquito de tu estilo para veas que te pasa lo mismo”.
Cecilio no lo quería creer; no compró una casa en la plaza y se preguntaba; qué me puede pasar en mi propia casa.
Muchos años mas tarde, la esquizofrenia del rio Magdalena, provocó el negocio y la presencia de la draga china, más el festín noticioso de la corriente. Cecilio alquiló su casa a los chinos, compartiendo con ellos, y como abandonó un poco el queso, los pelaos lo bautizaron “Chino Viejo”

Esta versión es de Chichí, me la comentó como una profecía de su padre.
Nota: El termino Zirimbó se escribe con Z en función de que es una corrupción o derivación de ZORIMBO que significa Ebrio, Borracho, estar bajo el efecto del licor.
Esto sucedió una vez que un amigo De Emmanuel Navarro Rojano “ Zirimbó” , fue a preguntar por  el, y el viejo Navarro le contesto: Ahí esta zorimbo. Esto fue risa y risa hasta reventarse el termino en ZIRIMBO COME ARROZ.

Tio  pluta  sostenía que en aquellos tiempos ni se hablaba bien ni se escuchaba bien……..

Radiografías

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RADIOGRAFIA HISTORICA DE UN PUEBLO MARCADO +

LA MEJOR RADIOGRAFIA HISTORICA DE Campo de la Cruz, me la reveló  Leopolda Aguilar Marenco en una de sus sofocaciones neurálgicas; son más las cosas que dan rabia en este pueblo, que las que dan alegría, decía ella.
“vea usted Patillas Cara dando cine de Charro; que sabe este pueblo de Méjico, si no sabe de si mismo”
                                                    Leopolda Aguilar Marenco  “ Liopo”                      


Este es un pueblo donde no pasa nada; donde no hay que hacer ningún esfuerzo para no ver nada con los ojos abiertos. Esto es aplicable para todos los pueblos que tienen la influencia de Colón; es por esta razón que todos los hechos tienen nombre propio, partida de bautismo, certificado de buena  conducta,  crédito, fianza, boleta de captura, privado de libertad, ete, ete; detalles que se revierten con la muerte. Por esta razón entre nosotros, todas las personas son buenas, después de muerta. En esta ambigüedad, está implícita la complicidad de la iglesia.
El último acontecimiento en Campo de la Cruz, salido de la cotidianidad, desde los finales del gobierno del general Gustavo rojas Pinilla, fue la creciente del 2010-2011, conocida como el Boquete; la del 85 fue nombrada  “El Chorro”, que no logró bañar al pueblo.  Es que  este pueblo no se lo gana nadie poniendo nombres auspiciosos. Esta ultima creciente, fue un acontecimiento turístico, fotogénico y asombrosamente divertido, rayaba entre un carnaval apocalíptico y una conquista colonista; no hay un pueblo que tenga más fotografías lacustres que Campo de la Cruz, no hubo una región mas visitada por curiosidad, que esta; fue profanada por el agua y la intriga de la gente. Querían ver un santo con frio; un San José con el ropón empapado; un hombre nacido y criado en el desierto con todas las vicisitudes de su época. En la red, aparecen 66.689.215 tomas de la creciente; si sumamos las antiguas que tomó El Sequía y las de Adalberto Mejía   Serme.  Que  pueblo fotogénico.
Mientras el asentamiento de Campo estaba bajo el agua, mas de medio pueblo estaba de parranda por los pueblos secos de la vecindad,  y  el gobierno listo repartía lentejas viejas y sardinas de ultramar para rematar la tragedia de los viejos que no podían fumarse su tabaco en casa ajena por causa de la flatulencia originada por los granos duros;  y  sin poder dominar su nostalgia preocupante que se les traducía en cólicos intestinales; muchos se murieron de tristeza en tierra ajena; pero también hubo  hombres que decidieron  con fuerza y certeza por tener un presentimiento,  y se hicieron  dignos de recordar como José Alfaro “ El Mono Alfaro” que pidió se le diera   sepultura  en este pueblo exactamente  cuando la corriente corría y la creciente crecía; pero allí se quedo haciendo la fuerte parada como Juan Muñoz el vallenato, y fue reseñado Al Rojo Vivo, porque decidió ahogarse después de muerto, pero sin salir de este pueblo.
Este resiente hecho de la creciente  está  por digerirse, pero a ciencia cierta tiene las mismas características que los hechos más antiguos de nuestra hispanidad:
En La época en que Euclides Ballesta Ocampo estaba en la cumbre de la política departamental, su hermano Henrique era el alcalde; pero  Euclides logro darle el nombre de José Eduviges Ocampo al máximo colegio de este pueblo, después de una larga lucha en el concejo. El viejo Euclides estaba montando su piladora y andaba en un willy gastado, donde Dolores su esposa nunca quiso montarse, porque no era de su esposo. A principios de esa época sucedió lo inesperado que pocos presentían: José Juaquin  Rodriguez  Brochero  “J.J” y Pedro Mal, se detonaron a duelo casual, tipo oeste americano, una mañana en los sardineles de la gobernación del Atlantico en Barranquilla.
Cuarenta años más tarde, le pedí a César mi hermano que me colaborara para reconstruir estos hechos; se sintió motivado porque le había revelado el acertijo de Leopo con anterioridad. Me dijo que eso era fácil, que mañana hablaría con Tulita Rodríguez Cardona; pero cuando Tulita fue interrogada, le dijo a César persignándose:   “Ave María  Purísima y tu para que vas a mover eso ahora si casi se mata esa gente”.
César le  dijo consolándola, tú no te haz dado cuenta que no paso nada. Y Tulita no dijo nada; ni siquiera esta boca es mía.
Pero esto fue notorio y publico; la noticia llegó de Barranquilla al pueblo en código Morse primero que la Nena, que en su recorrido Barranquilla Campo, tenía que hacer un tur por Ponedera, Martillo, Cascajal, La Vuelta de Leña y Las Flores donde hacía una parada reconfortante;  a su llegada en Las Flores, era el momento y el lugar para la arepa de huevo, el buñuelo y el guarapo. Ese día la Nena dejó  con afán a los pasajeros de Salamina  y siguió con los camperos sin mitigar, el viaje llevaba una atmosfera pesada y la suspensión del pequeño autobús iba sufriendo por el sobre peso de todos lo santos en boca de los camperos; el presagio era notorio.
A las diez de la mañana, la gente corría en todas las direcciones por el pueblo y el kiosquito de Ernesto Salazar estaba vendiendo más que una fiesta de San José; se le agotaron las costeñitas, la uva lux y las águilas en menos de un santiamén. Los muertos pudieron ser otros; Dolores Amesquita en su crisis de miedo, le ofrecía las manos al cielo, porque Cesar Navarro, Euclides y Enrique estaban en Barranquilla;  Bobby su perro lobo estaba  esquizofrénico, entre el trauma del ruido de  la piladora y aquel alboroto, el perro estaba fuera de control; gritaba mas que su dueño.  Adalberto Mejía, se notaba tranquilo, pero en medio de aquella contingencia, no dejaba de preocuparse por los 273 metros cuadrados de vidrio y espejo que conformaban los armarios y mostradores de  la farmacia, donde se resguardaba  un gran stop de Emulsión Scott, Mene Vitan y Vermífugos de aceite; Los vidrios exhibidores que vestían la Farmacia Santa Marta, protegían un incalculable archivo fotográfico, que solamente en cantidad fue superado por el del chorro 2010-2011. Se podían ver los mejores goles de Wlfran Cervantes, las jugadas de José de los Reyes Martínez, los mejores penalti atajados por  Campana Guete;  Otto Tátis, Marcos García y Alberto Lafourie; también se notaban los cómicos disfraces de Peñita, Julio la Mula y el primer avión construido en Campo de la Cruz, piloteado por Plinio Orozco su constructor; Adalberto Mejía  Sérje había fotografiado la gloria del pueblo ; en el espejo de la puerta principal, Narciso Díaz paraba su bicicleta para que también se viera en el mismo sitio donde Galo se revisaba el bluque cuando llevaba un telegrama mientras Adalberto le buscaba la propina. La Farmacia Santa Marta tenía mas vida en recuerdos  que en remedios, porque antes y ahora, el que se enferma, lo mas probable es que se muera. Bernabé decidió salir a la Calle Grande dejando su casa cerrada con su familia dentro  y condenó a la vaca Campanario a que fuera ordeñada  al día siguiente sin haber comido el día anterior porque nadie la llevo a la huerta de la Señora Alejandrina Salas donde era su habitual descanso. Margarita Pacheco estaba campante en el interior de su casa, con Calixto Martínez y el Docto Leiva en la puerta de la calle con Muerde Canilla en el medio  como si fueran guardianes de una fortaleza romana,  mientras su esposo tenia una profunda  preocupación partidista a raíz de los sucesos; daba la impresión  de que Margarita contaba a las personas que corrían por el callejón mientras se divertía con Vicenta que le amargaba la vida al mico Pepe con un tizón caliente para que el animalito entrara en pánico mostrando los dientes; era una reprimenda que Vicenta  le daba por sus plebedades con las mujeres. Margarita estaba mas preocupada por unos portillos que habían en Corterita que por el tropel de la Calle Grande. Era que el Charro Villa no aparecía por ninguna parte; la tranquilidad de Margarita era más comercial que política, ella sabía que ahora se venderían más sus lienzos, sus popelinas y sus opales de florecita porque Elisa Navarro Rojano  estaría cerrada por un tiempo. Pascual Torres, imitador de Darío Echandía, Guillermo León Valencia, Ospina Pérez , Carlos Lleras y otros como Abelito Muñoz, vivió todo el acontecimiento rodeado de Gómez en el sardinel de la Señora Carmela Rago, sin decir nada como si su gracia se hubiese perdido para siempre; tal vez oyendo, grabando.
Yo era niño, y recuerdo a mi Tía Ninfa arrodillada con las manos en la cabeza y la mirada al cielo, llorando e implorando por la suerte de Elisa Navarro su gran amiga y suplidora de tela, encajes y otros enseres de costura; Tía Ninfa estaba inconsolable;  Fise Sanjuanelo y Pachita Sanjuanelo Polo, no la podían contener, estaba centrada en que ella era tan pequeña y Dios tan grande, que su impotencia la iba  a matar; yo me estaba contagiando de sufrimiento al ver mi tía consumiéndose en el dolor propio cuando entró Leopolda Aguilar Marenco como un ángel desobediente bajado del cielo; traía unos tabacos  dentro de una totuma ,  doblados por  ella misma; los agarro en manojo y se quedo con la totuma bacía en la otra mano y con los brazos abiertos sentencio a tía Ninfa: “ Arajooo Ninfa, tu si eres la mujer mas pendeja que he visto; la Calla Grande es  la Batalla de Boyacá; no esta pasando Na”.  
Me gusta compartir con el lector:
Aquí no ha pasado nada, o no sabemos lo que nos ha pasado?
La historia nos cuenta que nos hemos merecido un alcalde que no haya nacido en este terruño; de la misma manera que hace varios siglos nos llego un loco de Europa que salió de Palos de Moguer y muerto de hambre y sed con un cargamento de exprecidiarios, nos contaminó la sangre y extravió para siempre nuestro destino.

Osvaldo Martínez Polo
Caracas 27/10/2013