RADIOGRAFIA
HISTORICA DE UN PUEBLO MARCADO +
LA MEJOR RADIOGRAFIA HISTORICA DE Campo de la Cruz, me la reveló Leopolda Aguilar Marenco en una de sus
sofocaciones neurálgicas; son más las cosas que dan rabia en este pueblo, que
las que dan alegría, decía ella.
“vea usted Patillas Cara dando cine de Charro; que sabe este
pueblo de Méjico, si no sabe de si mismo”
Leopolda Aguilar Marenco “ Liopo”
Este es un pueblo donde no pasa nada; donde no hay que hacer
ningún esfuerzo para no ver nada con los ojos abiertos. Esto es aplicable para
todos los pueblos que tienen la influencia de Colón; es por esta razón que
todos los hechos tienen nombre propio, partida de bautismo, certificado de
buena conducta, crédito, fianza, boleta de captura, privado de
libertad, ete, ete; detalles que se revierten con la muerte. Por esta razón
entre nosotros, todas las personas son buenas, después de muerta. En esta
ambigüedad, está implícita la complicidad de la iglesia.
El último acontecimiento en Campo de la Cruz, salido de la
cotidianidad, desde los finales del gobierno del general Gustavo rojas Pinilla,
fue la creciente del 2010-2011, conocida como el Boquete; la del 85 fue
nombrada “El Chorro”, que no logró bañar
al pueblo. Es que este pueblo no se lo gana nadie poniendo
nombres auspiciosos. Esta ultima creciente, fue un acontecimiento turístico,
fotogénico y asombrosamente divertido, rayaba entre un carnaval apocalíptico y
una conquista colonista; no hay un pueblo que tenga más fotografías lacustres
que Campo de la Cruz, no hubo una región mas visitada por curiosidad, que esta;
fue profanada por el agua y la intriga de la gente. Querían ver un santo con
frio; un San José con el ropón empapado; un hombre nacido y criado en el
desierto con todas las vicisitudes de su época. En la red, aparecen 66.689.215
tomas de la creciente; si sumamos las antiguas que tomó El Sequía y las de
Adalberto Mejía Serme. Que pueblo fotogénico.
Mientras el asentamiento de Campo estaba bajo el agua, mas
de medio pueblo estaba de parranda por los pueblos secos de la vecindad, y el
gobierno listo repartía lentejas viejas y sardinas de ultramar para rematar la
tragedia de los viejos que no podían fumarse su tabaco en casa ajena por causa
de la flatulencia originada por los granos duros; y sin
poder dominar su nostalgia preocupante que se les traducía en cólicos
intestinales; muchos se murieron de tristeza en tierra ajena; pero también
hubo hombres que decidieron con fuerza y certeza por tener un
presentimiento, y se hicieron dignos de recordar como José Alfaro “ El Mono
Alfaro” que pidió se le diera
sepultura en este pueblo
exactamente cuando la corriente corría y
la creciente crecía; pero allí se quedo haciendo la fuerte parada como Juan
Muñoz el vallenato, y fue reseñado Al Rojo Vivo, porque decidió ahogarse
después de muerto, pero sin salir de este pueblo.
Este resiente hecho de la creciente está por digerirse, pero a ciencia cierta tiene las
mismas características que los hechos más antiguos de nuestra hispanidad:
En La época en que Euclides Ballesta Ocampo estaba en la
cumbre de la política departamental, su hermano Henrique era el alcalde;
pero Euclides logro darle el nombre de
José Eduviges Ocampo al máximo colegio de este pueblo, después de una larga
lucha en el concejo. El viejo Euclides estaba montando su piladora y andaba en
un willy gastado, donde Dolores su esposa nunca quiso montarse, porque no era
de su esposo. A principios de esa época sucedió lo inesperado que pocos
presentían: José Juaquin Rodriguez Brochero
“J.J” y Pedro Mal, se detonaron a duelo casual, tipo oeste americano,
una mañana en los sardineles de la gobernación del Atlantico en Barranquilla.
Cuarenta años más tarde, le pedí a César mi hermano que me
colaborara para reconstruir estos hechos; se sintió motivado porque le había
revelado el acertijo de Leopo con anterioridad. Me dijo que eso era fácil, que
mañana hablaría con Tulita Rodríguez Cardona; pero cuando Tulita fue
interrogada, le dijo a César persignándose:
“Ave María Purísima y tu para que
vas a mover eso ahora si casi se mata esa gente”.
César le dijo
consolándola, tú no te haz dado cuenta que no paso nada. Y Tulita no dijo nada;
ni siquiera esta boca es mía.
Pero esto fue notorio y publico; la noticia llegó de Barranquilla
al pueblo en código Morse primero que la Nena, que en su recorrido Barranquilla
Campo, tenía que hacer un tur por Ponedera, Martillo, Cascajal, La Vuelta de
Leña y Las Flores donde hacía una parada reconfortante; a su llegada en Las Flores, era el momento y
el lugar para la arepa de huevo, el buñuelo y el guarapo. Ese día la Nena
dejó con afán a los pasajeros de
Salamina y siguió con los camperos sin
mitigar, el viaje llevaba una atmosfera pesada y la suspensión del pequeño
autobús iba sufriendo por el sobre peso de todos lo santos en boca de los
camperos; el presagio era notorio.
A las diez de la mañana, la gente corría en todas las
direcciones por el pueblo y el kiosquito de Ernesto Salazar estaba vendiendo más
que una fiesta de San José; se le agotaron las costeñitas, la uva lux y las águilas
en menos de un santiamén. Los muertos pudieron ser otros; Dolores Amesquita en
su crisis de miedo, le ofrecía las manos al cielo, porque Cesar Navarro,
Euclides y Enrique estaban en Barranquilla;
Bobby su perro lobo estaba esquizofrénico,
entre el trauma del ruido de la piladora
y aquel alboroto, el perro estaba fuera de control; gritaba mas que su dueño. Adalberto Mejía, se notaba tranquilo, pero en
medio de aquella contingencia, no dejaba de preocuparse por los 273 metros
cuadrados de vidrio y espejo que conformaban los armarios y mostradores de la farmacia, donde se resguardaba un gran stop de Emulsión Scott, Mene Vitan y Vermífugos
de aceite; Los vidrios exhibidores que vestían la Farmacia Santa Marta, protegían
un incalculable archivo fotográfico, que solamente en cantidad fue superado por
el del chorro 2010-2011. Se podían ver los mejores goles de Wlfran Cervantes,
las jugadas de José de los Reyes Martínez, los mejores penalti atajados
por Campana Guete; Otto Tátis, Marcos García y Alberto Lafourie; también
se notaban los cómicos disfraces de Peñita, Julio la Mula y el primer avión
construido en Campo de la Cruz, piloteado por Plinio Orozco su constructor;
Adalberto Mejía Sérje había fotografiado
la gloria del pueblo ; en el espejo de la puerta principal, Narciso Díaz paraba
su bicicleta para que también se viera en el mismo sitio donde Galo se revisaba
el bluque cuando llevaba un telegrama mientras Adalberto le buscaba la propina.
La Farmacia Santa Marta tenía mas vida en recuerdos que en remedios, porque antes y ahora, el que
se enferma, lo mas probable es que se muera. Bernabé decidió salir a la Calle
Grande dejando su casa cerrada con su familia dentro y condenó a la vaca Campanario a que fuera
ordeñada al día siguiente sin haber
comido el día anterior porque nadie la llevo a la huerta de la Señora Alejandrina
Salas donde era su habitual descanso. Margarita Pacheco estaba campante en el
interior de su casa, con Calixto Martínez y el Docto Leiva en la puerta de la
calle con Muerde Canilla en el medio como si fueran guardianes de una fortaleza
romana, mientras su esposo tenia una
profunda preocupación partidista a raíz
de los sucesos; daba la impresión de que
Margarita contaba a las personas que corrían por el callejón mientras se
divertía con Vicenta que le amargaba la vida al mico Pepe con un tizón caliente
para que el animalito entrara en pánico mostrando los dientes; era una
reprimenda que Vicenta le daba por sus
plebedades con las mujeres. Margarita estaba mas preocupada por unos portillos
que habían en Corterita que por el tropel de la Calle Grande. Era que el Charro
Villa no aparecía por ninguna parte; la tranquilidad de Margarita era más
comercial que política, ella sabía que ahora se venderían más sus lienzos, sus
popelinas y sus opales de florecita porque Elisa Navarro Rojano estaría cerrada por un tiempo. Pascual Torres,
imitador de Darío Echandía, Guillermo León Valencia, Ospina Pérez , Carlos
Lleras y otros como Abelito Muñoz, vivió todo el acontecimiento rodeado de
Gómez en el sardinel de la Señora Carmela Rago, sin decir nada como si su
gracia se hubiese perdido para siempre; tal vez oyendo, grabando.
Yo era niño, y recuerdo a mi Tía
Ninfa arrodillada con las manos en la cabeza y la mirada al cielo, llorando e
implorando por la suerte de Elisa Navarro su gran amiga y suplidora de tela,
encajes y otros enseres de costura; Tía Ninfa estaba inconsolable; Fise Sanjuanelo y Pachita Sanjuanelo Polo, no
la podían contener, estaba centrada en que ella era tan pequeña y Dios tan
grande, que su impotencia la iba a
matar; yo me estaba contagiando de sufrimiento al ver mi tía consumiéndose en
el dolor propio cuando entró Leopolda Aguilar Marenco como un ángel
desobediente bajado del cielo; traía unos tabacos dentro de una totuma , doblados por
ella misma; los agarro en manojo y se quedo con la totuma bacía en la
otra mano y con los brazos abiertos sentencio a tía Ninfa: “ Arajooo Ninfa, tu
si eres la mujer mas pendeja que he visto; la Calla Grande es la Batalla de
Boyacá; no esta pasando Na”.
Me gusta compartir con el lector:
Aquí no ha pasado nada, o no sabemos lo que nos ha pasado?
La historia nos cuenta que nos hemos merecido un alcalde que
no haya nacido en este terruño; de la misma manera que hace varios siglos nos
llego un loco de Europa que salió de Palos de Moguer y muerto de hambre y sed
con un cargamento de exprecidiarios, nos contaminó la sangre y extravió para
siempre nuestro destino.
Osvaldo Martínez Polo
Caracas 27/10/2013
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