domingo, 3 de enero de 2016

Radiografías

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RADIOGRAFIA HISTORICA DE UN PUEBLO MARCADO +

LA MEJOR RADIOGRAFIA HISTORICA DE Campo de la Cruz, me la reveló  Leopolda Aguilar Marenco en una de sus sofocaciones neurálgicas; son más las cosas que dan rabia en este pueblo, que las que dan alegría, decía ella.
“vea usted Patillas Cara dando cine de Charro; que sabe este pueblo de Méjico, si no sabe de si mismo”
                                                    Leopolda Aguilar Marenco  “ Liopo”                      


Este es un pueblo donde no pasa nada; donde no hay que hacer ningún esfuerzo para no ver nada con los ojos abiertos. Esto es aplicable para todos los pueblos que tienen la influencia de Colón; es por esta razón que todos los hechos tienen nombre propio, partida de bautismo, certificado de buena  conducta,  crédito, fianza, boleta de captura, privado de libertad, ete, ete; detalles que se revierten con la muerte. Por esta razón entre nosotros, todas las personas son buenas, después de muerta. En esta ambigüedad, está implícita la complicidad de la iglesia.
El último acontecimiento en Campo de la Cruz, salido de la cotidianidad, desde los finales del gobierno del general Gustavo rojas Pinilla, fue la creciente del 2010-2011, conocida como el Boquete; la del 85 fue nombrada  “El Chorro”, que no logró bañar al pueblo.  Es que  este pueblo no se lo gana nadie poniendo nombres auspiciosos. Esta ultima creciente, fue un acontecimiento turístico, fotogénico y asombrosamente divertido, rayaba entre un carnaval apocalíptico y una conquista colonista; no hay un pueblo que tenga más fotografías lacustres que Campo de la Cruz, no hubo una región mas visitada por curiosidad, que esta; fue profanada por el agua y la intriga de la gente. Querían ver un santo con frio; un San José con el ropón empapado; un hombre nacido y criado en el desierto con todas las vicisitudes de su época. En la red, aparecen 66.689.215 tomas de la creciente; si sumamos las antiguas que tomó El Sequía y las de Adalberto Mejía   Serme.  Que  pueblo fotogénico.
Mientras el asentamiento de Campo estaba bajo el agua, mas de medio pueblo estaba de parranda por los pueblos secos de la vecindad,  y  el gobierno listo repartía lentejas viejas y sardinas de ultramar para rematar la tragedia de los viejos que no podían fumarse su tabaco en casa ajena por causa de la flatulencia originada por los granos duros;  y  sin poder dominar su nostalgia preocupante que se les traducía en cólicos intestinales; muchos se murieron de tristeza en tierra ajena; pero también hubo  hombres que decidieron  con fuerza y certeza por tener un presentimiento,  y se hicieron  dignos de recordar como José Alfaro “ El Mono Alfaro” que pidió se le diera   sepultura  en este pueblo exactamente  cuando la corriente corría y la creciente crecía; pero allí se quedo haciendo la fuerte parada como Juan Muñoz el vallenato, y fue reseñado Al Rojo Vivo, porque decidió ahogarse después de muerto, pero sin salir de este pueblo.
Este resiente hecho de la creciente  está  por digerirse, pero a ciencia cierta tiene las mismas características que los hechos más antiguos de nuestra hispanidad:
En La época en que Euclides Ballesta Ocampo estaba en la cumbre de la política departamental, su hermano Henrique era el alcalde; pero  Euclides logro darle el nombre de José Eduviges Ocampo al máximo colegio de este pueblo, después de una larga lucha en el concejo. El viejo Euclides estaba montando su piladora y andaba en un willy gastado, donde Dolores su esposa nunca quiso montarse, porque no era de su esposo. A principios de esa época sucedió lo inesperado que pocos presentían: José Juaquin  Rodriguez  Brochero  “J.J” y Pedro Mal, se detonaron a duelo casual, tipo oeste americano, una mañana en los sardineles de la gobernación del Atlantico en Barranquilla.
Cuarenta años más tarde, le pedí a César mi hermano que me colaborara para reconstruir estos hechos; se sintió motivado porque le había revelado el acertijo de Leopo con anterioridad. Me dijo que eso era fácil, que mañana hablaría con Tulita Rodríguez Cardona; pero cuando Tulita fue interrogada, le dijo a César persignándose:   “Ave María  Purísima y tu para que vas a mover eso ahora si casi se mata esa gente”.
César le  dijo consolándola, tú no te haz dado cuenta que no paso nada. Y Tulita no dijo nada; ni siquiera esta boca es mía.
Pero esto fue notorio y publico; la noticia llegó de Barranquilla al pueblo en código Morse primero que la Nena, que en su recorrido Barranquilla Campo, tenía que hacer un tur por Ponedera, Martillo, Cascajal, La Vuelta de Leña y Las Flores donde hacía una parada reconfortante;  a su llegada en Las Flores, era el momento y el lugar para la arepa de huevo, el buñuelo y el guarapo. Ese día la Nena dejó  con afán a los pasajeros de Salamina  y siguió con los camperos sin mitigar, el viaje llevaba una atmosfera pesada y la suspensión del pequeño autobús iba sufriendo por el sobre peso de todos lo santos en boca de los camperos; el presagio era notorio.
A las diez de la mañana, la gente corría en todas las direcciones por el pueblo y el kiosquito de Ernesto Salazar estaba vendiendo más que una fiesta de San José; se le agotaron las costeñitas, la uva lux y las águilas en menos de un santiamén. Los muertos pudieron ser otros; Dolores Amesquita en su crisis de miedo, le ofrecía las manos al cielo, porque Cesar Navarro, Euclides y Enrique estaban en Barranquilla;  Bobby su perro lobo estaba  esquizofrénico, entre el trauma del ruido de  la piladora y aquel alboroto, el perro estaba fuera de control; gritaba mas que su dueño.  Adalberto Mejía, se notaba tranquilo, pero en medio de aquella contingencia, no dejaba de preocuparse por los 273 metros cuadrados de vidrio y espejo que conformaban los armarios y mostradores de  la farmacia, donde se resguardaba  un gran stop de Emulsión Scott, Mene Vitan y Vermífugos de aceite; Los vidrios exhibidores que vestían la Farmacia Santa Marta, protegían un incalculable archivo fotográfico, que solamente en cantidad fue superado por el del chorro 2010-2011. Se podían ver los mejores goles de Wlfran Cervantes, las jugadas de José de los Reyes Martínez, los mejores penalti atajados por  Campana Guete;  Otto Tátis, Marcos García y Alberto Lafourie; también se notaban los cómicos disfraces de Peñita, Julio la Mula y el primer avión construido en Campo de la Cruz, piloteado por Plinio Orozco su constructor; Adalberto Mejía  Sérje había fotografiado la gloria del pueblo ; en el espejo de la puerta principal, Narciso Díaz paraba su bicicleta para que también se viera en el mismo sitio donde Galo se revisaba el bluque cuando llevaba un telegrama mientras Adalberto le buscaba la propina. La Farmacia Santa Marta tenía mas vida en recuerdos  que en remedios, porque antes y ahora, el que se enferma, lo mas probable es que se muera. Bernabé decidió salir a la Calle Grande dejando su casa cerrada con su familia dentro  y condenó a la vaca Campanario a que fuera ordeñada  al día siguiente sin haber comido el día anterior porque nadie la llevo a la huerta de la Señora Alejandrina Salas donde era su habitual descanso. Margarita Pacheco estaba campante en el interior de su casa, con Calixto Martínez y el Docto Leiva en la puerta de la calle con Muerde Canilla en el medio  como si fueran guardianes de una fortaleza romana,  mientras su esposo tenia una profunda  preocupación partidista a raíz de los sucesos; daba la impresión  de que Margarita contaba a las personas que corrían por el callejón mientras se divertía con Vicenta que le amargaba la vida al mico Pepe con un tizón caliente para que el animalito entrara en pánico mostrando los dientes; era una reprimenda que Vicenta  le daba por sus plebedades con las mujeres. Margarita estaba mas preocupada por unos portillos que habían en Corterita que por el tropel de la Calle Grande. Era que el Charro Villa no aparecía por ninguna parte; la tranquilidad de Margarita era más comercial que política, ella sabía que ahora se venderían más sus lienzos, sus popelinas y sus opales de florecita porque Elisa Navarro Rojano  estaría cerrada por un tiempo. Pascual Torres, imitador de Darío Echandía, Guillermo León Valencia, Ospina Pérez , Carlos Lleras y otros como Abelito Muñoz, vivió todo el acontecimiento rodeado de Gómez en el sardinel de la Señora Carmela Rago, sin decir nada como si su gracia se hubiese perdido para siempre; tal vez oyendo, grabando.
Yo era niño, y recuerdo a mi Tía Ninfa arrodillada con las manos en la cabeza y la mirada al cielo, llorando e implorando por la suerte de Elisa Navarro su gran amiga y suplidora de tela, encajes y otros enseres de costura; Tía Ninfa estaba inconsolable;  Fise Sanjuanelo y Pachita Sanjuanelo Polo, no la podían contener, estaba centrada en que ella era tan pequeña y Dios tan grande, que su impotencia la iba  a matar; yo me estaba contagiando de sufrimiento al ver mi tía consumiéndose en el dolor propio cuando entró Leopolda Aguilar Marenco como un ángel desobediente bajado del cielo; traía unos tabacos  dentro de una totuma ,  doblados por  ella misma; los agarro en manojo y se quedo con la totuma bacía en la otra mano y con los brazos abiertos sentencio a tía Ninfa: “ Arajooo Ninfa, tu si eres la mujer mas pendeja que he visto; la Calla Grande es  la Batalla de Boyacá; no esta pasando Na”.  
Me gusta compartir con el lector:
Aquí no ha pasado nada, o no sabemos lo que nos ha pasado?
La historia nos cuenta que nos hemos merecido un alcalde que no haya nacido en este terruño; de la misma manera que hace varios siglos nos llego un loco de Europa que salió de Palos de Moguer y muerto de hambre y sed con un cargamento de exprecidiarios, nos contaminó la sangre y extravió para siempre nuestro destino.

Osvaldo Martínez Polo
Caracas 27/10/2013


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