domingo, 20 de diciembre de 2015

Estimado amigo, que yo le diga a mi pueblo, que existió una etnia aborigen denominada Guete, una familia Poponí, no es un antojo de mi persona; es el resultado de una larga investigación.
Aquí les muestro tres documentos relacionados a esta materia.


ESTOS DOCUMENTOS SE REFIEREN A LA HISTORIA DE VALLEDUPAR Y DEL ESTADO TRUJILLO DE LA REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA, DONDE QUEDA EL RIO POCÓ Y LA ENSENADA DE LA MOCHILA. ES DE ANOTAR QUE EN EL ESTADO YARACUY  HAY UN RIO LLAMADO RIO TUPE. POR QUÉ EL CESAR NO TIENE UN RIO CON ESTE NOMBRE?


miércoles, 16 de diciembre de 2015

CACHIMBO.


CACHIMBO: PUEBLO DE TRABAJO; SUFRIMIENTO Y                                           CUMBIAMBA

El Diccionario Sistemático de la Lengua Guajira, que es afín a la paraujana, nos comenta lo siguiente:

KATCHINWO: No  soportar, no tolerar, no sobrellevar.
PEICA: Estar contiguo, estar empalmados, estar conectados, limitar; vecino.

Con estas dos definiciones, encontramos la razón de nuestro comportamiento pasado. He investigado con temeridad y justicia; he sido un justiciero con mis ideas. He aquí una insinuación referente a mi trabajo heurístico sobre la africanidad que nos envuelve.



Un pueblo que conozca y entienda su pasado, no deja que sus gobernantes jueguen con el; los gobiernos han puesto filtros entre la realidad y su conveniencia; esta realidad, ha traído como consecuencia, que la historia de la humanidad tenga varias versiones; pero mas triste seria que no tenga ninguna. Un pueblo sin memoria; es una victima de su propia actitud.
Simón Bolívar dijo:  “ Nos han dominado mas, con las mentiras que por la fuerza”
El mismo día que llegaron los españoles a la isla taina del Caribe, llegaron los negros; mas cansados,  más hambrientos y  más desconcertados que los españoles; los negros eran los que mas trabajaban y los que menos comían; eran los bogas. Estos personajes eran especiales, sabían oficios, entendían órdenes y eran fieles a sus amos. Esta era la carta mas valiosa de la corona española para emprender la aventura colonialista. Se les reconoce como negros Aladinos. España no estaba jugando; con un pueblo esclavizado y un proyecto de semejante magnitud, estaba en expectativa la salud económica y política de la decrepita corona española. Con los pendencieros desencarcelados para viajar, no era suficiente; no se garantizaba asi el éxito del regreso ni la honradez del negocio. Se necesitaba la fidelidad y la fuerza negra para la seguridad de los comisionados y la facilidad del viaje; los negros hablaban lenguas distintas; esta fue una escogencia española, como estrategia para evitar una posible confabulación abordo.
Ese fatídico doce de octubre, cuando llegaron los españoles, en semejantes condiciones, que se venían comiendo hasta los zapatos. Como seria su actitud frente a la natural inocencia de un pueblo que vivía en la desnudez. Cual seria la alegría. A los negros también les toco su parte; en ninguna de las tres tripulaciones venia material femenino. Ocurrió la primera mezcla étnica sin registro alguno en el continente; sin mandamiento y sin sacramento. La promiscuidad; consentida, protegida y sobre todo aprovechada, violando principios morales, éticos, humanos y políticos. Esto es reflexión; está a la vista. Ninguno de nosotros le dice que no a una mujer desnuda, porque tiene el estomago vacio; nosotros cambiamos la comida por la gloria genésica.
Todo esto que he esbozado anteriormente, tiene que ver con Cachimbo. Tengo la impresión de que la presencia negra en Campo de la Cruz, es simultanea con los que llegaron por primera vez a Cartagena; y cuidado no antes, porque la posibilidad es grande; y esa lectura, se inicia exactamente en Campo de la Cruz. De la llegada de los españoles a Santo Domingo, en 1492, dista de Cartagena, 41 años; suficientes para que cuatro generaciones inocentes cargaran con una pena humillante toda su vida. Heredia llega a Cartagena de los Vientos  en 1533. Cuando esto sucedió las ciudades de Cumana, Coro, Santa Marta y Trujillo, ya tienen presencia africana con una data mínima de 6 años y se notaba ya el descontento por parte de las dos  partes afectadas; los nativos y los africanos. Con esto quiero decir que Heredia trajo negros nacidos en República Dominicana o sea zambos de primera generación, nacidos en los  40 años de sometimiento en las islas del Caribe; y con desconocimiento de la corona española.
Heredia viene viajando por el Caribe, Coro, Santa Marta, procedente de Santo Domingo, donde es un magnate azucarero, entra al rio Magdalena hasta Malambo, y lo cambia de lugar, como marcando territorio; lo muda a los cerritos frente a la ciénaga en La Popa de Malambo, donde se encuentra hoy el Cementerio. En la tripulación de Heredia vinieron negros malembes y asuanes,  los que hicieron posible este trabajo; alguno de ellos se escaparon y se refugiaron en Malambito, que no fue un pueblo palafitico, sino de tambo. El tambo es del negro artesano; el palafito es del nativo. Uno es del concepto tabla y el otro es del criterio palo. Esto indica que muchos negros se fugaron con sus herramientas. Malámbito fue un pueblo hostil para el gobierno español; fue trasladado a la población del Yucal; cabe reseñar que en Malambo hay presencia viviente de la etnia Malembe. Es una familia que se dedica a la fabricación de tambores negros que conocí en la Popa, frente al cementerio; ahora se trasladaron al Paraíso de Malambo, con las mismas penas y glorias de su raza.
En los acontecimientos violentos por el contacto de los dos mundos desconocidos, los cronistas dejan ver muchas lagunas, en Cumana, Coro, Maracaibo, Riohacha, Santa Marta, Valledupar, Cartagena y Bocas de Ceniza. En Santa Marta, a Rodrigo Hernandez de Colmenarez,  cuando arribó por primera vez  con 60 hombres; 20  nativos le asesinan 47 hombres y 7 desaparecieron para siempre. La pregunta es: Eran negros?  Donde están?   Por que no corrieron la misma suerte de los 47?  Que se hicieron los 6 sobrevivientes y quienes eran?  . Esto indica que muchas excursiones procedentes de Santo Domingo al continente firme, entre 1492 y 1533 fueron hechas a espaldas del gobierno español; igual sucedió con el comercio negrero. A Cartagena, Santa Marta y Coro, llegaron negros, no contabilizados en España; eran cosechados en las islas del Caribe; era un negocio de contrabando, y Heredia era el Pablo Escobar de la época; tenía la nariz remendada y varios muertos en su tierra natal, antes de lanzarse a ultramar.


En el laberinto de aguas escondidas, hijas del gran rio Magdalena, se refugiaron muchos negros; los que a Cachimbo le correspondieron, llegaron por el Caño Palenquillo, pero no al Cachimbo que conocemos hoy, que se triangulo en un ayer resiente entre Juan Manuel Peña Reales “Peñita”, María Coño y Petrona Martínez Tapia. Sus sitios originales eran El Capao, Tinajita, Los Bindes, Mendoza, Contreras, Rabón, Pacora, Algodonal y tal vez otros sitios perdidos en el tiempo. Tinajita  fue dominio de los  Ayos, Mendoza dominio  de los Mendoza, Contreras tal vez fue el primer negro en transitar y asomarse al pueblo de la Mochila; dejo el nombre en el camino; “El Camino de Contreras”, Rabón era dominio de un Mandingo que se perdió en el tiempo, Pacora era dominio de un Malinque, El Capao  fue domio de un negro desgraciado en los calabozos de la Matuna antes de la rebelión del Negro Benko; asi reza una leyenda que encontré en La Matuna, en los tiempos de la pierna amputacion de Cupertino Perez . Esa vez me encontré con  un viejo que  sabía de viejos viejos, y me afirmo que el desgraciado negro se quito la vida al estilo guacabó en un árbol de pivijay en el centro del caño Palenquillo; cuando lo encontraron, se dieron cuenta de su desgracia. Algodonal, aparentemente  eran varios que se negaron a la integración; tal vez esta actitud  le haya dado origen a su nombre. Esto ocurrió mucho antes que muriera el padre de la señora Clemencia en Cartagena. Entre Tinajita y los Bindes hay una simbiosis idiomática; nosotros en Campo de la Cruz, entendemos que Binde es los apoyos del fogón para poner la olla, y también el comején o la vivienda de las termitas. Esta última aceptación se asemeja a una cabeza de un africano; y en este pueblo, quien es cabezon, se le dice cabeza de binde. Este es un detalle netamente nuestro, es nuestra forma de hablar. En realidad binde en africano, es la basija que se carga en la cabeza para transportar agua. Llámese tinaja.
La población morena de Cachimbo, en su gran mayoría es de origen dominicano; es decir afro- taino; si leemos la arquitectura osea de nuestra gente, vemos la influencia taina en la africania de los mismos.  Hubo otros negros que llegaron por La Mochila y fueron aceptados; estos son los Asuanes, Syles, y otros que llegaron por el caño de este mismo nombre, dejando huella en el Piñon, Pivijay y Cantagallar. En la creacion de Suan, intervienen los Ospinos y Guetes de Campo; en la iniciación de Calamar, los Ballestas y Estaritas de Campo. El mestizaje que se dio en Campo de la Cruz con los Syles. Asuanes,………..Uno le da el nombre al Caño Syle y el otro a la población.
El comportamiento humano, tiene que ver mucho con el entorno; el paisaje de los cenegales es muy diferente al de la corriente; uno se llena y el otro corre. Esta diferencia  marca  el trabajo, lenguaje y ciertos habitos. Nuestro compromiso emocional con San Jose, es mas festivo que religioso; y esto se debe a la gran trigueñidad de nuestra raza, igual sucede con los Carnavales, cuya genealogía en nuestro pueblo, la han distorcionado debido al capital que genera. Los Carnavales de Barranquilla, son del Barrio Abajo y Rebolo. No he visto a ningún historiador de agua dulce o agua de mar que se halla pronunciado sobre los Negros Rebola.

martes, 15 de diciembre de 2015







        Selección Dundee de la Mochila Viaja en Avión.

Cada vez mas me convenzo de que los Guete  son Paraujanos y fundaron a Campo de la Cruz en la Mochila; son hombres del agua y del seco, tienen su historia y sus anécdotas bien guardadas como la que les relatare a continuación.
Una de las principales cualidades de la gente nuestra; de la Mochila en especial, es andar, caminar; eso es por excelencia parte de nuestra diversidad. Cada vez mas apartados; antes,  todos los hijos de cada uno de los camperos, se conocían. Ahora no; y es por esta razón que la historia de mi pueblo me ha preocupado y le he dedicado tiempo y espacio en mi existencia. La buena historia es arrullo de la fraternidad; la herramienta para mejorar el mañana……….
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Antes de la segunda guerra mundial, los EE.UU de Norte América, ya estaban intranquilos con la presencia de aviadores alemanes en Colombia;  era un celo por la cercanía con su niño bonito; el Canal de Panamá; esto  hizo  desaparecer la SCADTA, Sociedad Colombo Alemana de Transporte Aéreo, y surgió AVIANCA,  Aerovías Nacionales de Colombia, con pilotos gringos. A finales de esos tiempos  estaba naciendo en Campo de la Cruz, la selección  Dundee de la Mochila, que viajaría en avión por primera vez y hasta ahora la única en su estilo; como paradoja del destino, hacia el Arauca colombiano. Volaron desde la ciudad de Cúcuta  a la población llanera capital de Arauca, todos en el mismo vuelo y contratada la aeronave exclusivamente  para ellos, que iban todos  con el mismo propósito y la misma disciplina. Eran once jugadores sin suplentes, porque  todos eran titulares de la misma marcación; los protagonistas eran de reconocida  categoría profesional en el oficio; por eso el privilegio de gastarles tanto en dicha misión,  cargada toda de riesgo tanto en el aire como en tierra; era una chagua que se jugaba la vida segundo a segundo. Fue una película que se rompió como los rollos de Ramón Saravia, pero que nunca fue rechiflada en el cine como las del Teatro San José de Campo de la Cruz; solo, porque nunca se editó.  Fue una aventura Dundee, que nunca llego a la pantalla grande por falta de visión futurista. Solo hoy día sirve para secar una botella de ron y pasar placenteramente el tiempo  hablando del ayer joven e inocente que vivieron nuestros sobrevivientes próceres en una selva húmeda, amazónica;  esta proeza y  fantástica acción humana, no cubrió en ninguno de sus flancos, las mas mínimas  expectativas de sobrevivencia y seguridad  que se tienen  en cualquier aventura del séptimo arte; la mayoría de sus miembros están vivos y recordando en silencio el  único partido perdido. Es mas divertido escucharlos que ir al cine.  Este documental  solamente lo enlutan; Castillo quien perdió la vida inesperadamente en Sarria Caracas y el Mono de Carmela Cueto que se vino a morir en su Campo, según me lo contó mi hermano querido  Pedro Antonio Rivera, una mañana de remesa en Chacaíto. La alineación jerárquica de este grupo se conformo así:
01)   Miguel Antonio Rodríguez. “El Mono de Carmela Cueto”.
02)   Manuelito Guete, “Hijo de Juan Manuel Guete”.
03)   Ramón Suarez.
04)   Ángel Guete  Domínguez.
05)   Humberto Saravia Arrieta
06)   Elíseo Guete Domínguez “Castillo”. “
07)   Mateo  Saravia Arrieta.
08)   José Rafael Guete Martínez, “José Migue”.
09)   Salvador Guete Martínez, “Chiquito”.
10)   Miguel Antonio Guete Martínez, “El Konko”.
11)   Eugenio Escorcia Pabon.

Todos nacidos en la década del 35 al 45; forjaron su infancia entre  el Poponi, Perico, los Jobitos, Choncho y el Tienta Jopo; entre la molienda, la yuca, la batata, el melón , la patilla, el  mango y la cañadonga; todo vestido de maizal. Eran hombres pescao, en su mayoría adiestrados por El Pájaro Verde que les montó una academia nocturna en la población de Algarrobo porque aún no había comiquitas. No se sabía de Pedro Pica Piedra ni del Chavo, tampoco de Kliman y Arandú. Por eso ésta selección no concibe aún la desaparición de Mecho, en su forma; el finado era otro pescao; hombre de agua. Los cerebros de esta selección eran,  Ramón Suarez el numero diez; el mas adelantado y Ángel  Guete Domínguez el numero nueve; el mas arriesgado. Todos eran nadadores asombrosos, conocedores de perros, burros y caballos; cazadores de iguana y serpientes, reconocidos y extremadamente agiles en la carrera. Era un equipo perfecto, capaz de hacer una fiesta ellos solos y alegrar toda la Mochila con la complicidad del pickup de María Eduarda Marenco; que en servicio era de ellos; se  prendía cuando llegaban y se apagaba cuando se iban; era un automatismo biológico,  aun no había control remoto ni  chip de control; era una generación en plena acción y sin régimen.  Eran los finales del año 66 cuando la Mochila sufrió esta ausencia, toda la crema de la Mochila como dice el Poli; el  de Ninfa Cantillo, estaba de viaje; una  aventura incierta, con mucho riesgo y sin seguro de ninguna categoría. Esta  hazaña  empezó muchos años antes, cuando Dorina Guete Martínez conoció a Rafael Mercado de Sitio Nuevo y se esposo con el. Esto fue una  acción valerosa por donde se mire; hay que ver once camperos abordo en una avioneta destartalada; todos mudos y mirándose el uno al otro, soportando el ruido de dos motores moliendo el aire con sus ciento noventa caballos de fuerza cada uno en la versión Otter con implementos Havilland  Comet  desechado por la Segunda Guerra Mundial, haciendo tronar el viento desconocido. Se podía definir como la fiesta de la muerte con once inocentes  abordo y un desquiciado excombatiente tripulando el pájaro. Sin saber donde iban a caer y con solo un calabazo de agua para todos;  llevaban la boca seca, sin saliva por el estropicio que se escuchaba en la altura desconocida; se  les ventilaba el cerebro entrándoles el aire por los oídos en forma de ruido y saliéndoles por la boca; el miedo los llevaba quitecitos; el calabazo llegó lleno, cuando la panela y el pescao frito son capaces de secar el Magdalena en una siesta de camperos a orillas de Caño Piedra; no les dio ganas de nada en los cincuenta minutos de vuelo. Cuando llegaron a tierra, solo se sentían los pies y los zapatos; la barriga la tenían de concreto y se les había olvidado a todos el instrumento de orinar; tenían las vísceras en suspensión;  era la primera vez que volaban en tan decrepito andamio suicida. El guayabo se hizo sentir en la Mochila, y en cifras se pudo notar en el pickup de María Eduarda, que tradicionalmente consumía cuatro agujas al mes y con la crema de La Mochila por fuera, quedó gastando dos agujas cada tres meses  y mas era lo escuchado de lejos que lo bailado de cerca; parecía llorar aquella ausencia como mamífero en celo, con lamentos vallenatos de Alejo y Pacho Rada. La Despedida y la Lira Plateña.
El pequeño avión los condujo hasta la capital de Arauca, la población de Arauca; allí, cuando se bajaron del frágil y osado  aparato, hicieron reconocimiento, chistes y se miraron las caras todos entre si y se aceptaron con una intuitiva pregunta de todos para todos, que les sirvió para aflojarse las barrigas: “Pa qué lao queda Campo”. Estaban desorientados y alegres porque el peligro había pasado; no sabían que lo que venia era mas  fuerte, y que la tarea aun  no había empezado, pero también reconocieron que estaban lejos y que no llegarían de regreso  con sus propias fuerzas físicas en un solo intento como lo hacían en el  rio y el brazuelo. No sabían donde iban a dormir; la última vez que durmieron cómodos  fue en la casa de Dorina Guete Martínez, en Cúcuta. Se desplazaron por camino de tierra en carro hasta Cravo Norte donde el rio Ele le entrega sus aguas al rio Casanare; en el ángulo agudo que forman esos dos ríos; allí estaba  el estadio de esta  oncena  de camperos osados, que regresaron a sus fiestas de San José, por puro milagro de la Divina Providencia. Era 19 de marzo, nueve de la mañana  cuando en un matorral pantanoso les salió un caimán sebao, dominante, come gente; de esos que se pasean por el Orinoco en sus noches de contubernio cuando la luna esta clara; igualito de grande como el que se comió a Mercedes, mientras Simón Díaz le avisaba el peligro a su amigo. Era descomunal el animal, se les levanto en las cuatro patas a todos y entre el silencio y el espanto, se escucho su autoridad. “Soy el rey de estas tierras”. Ángel Guette decía que lo mataba y el animal lo afrentaba; unos lo gritaban, “cuidado Ángel  con la cola, porque te mata”, otros le decían que por el frente, de lao no”; eran once contra uno, hasta que uno de ellos entro en razón y les preguntó, “ustedes no se han dado cuenta que hoy es 19 de marzo día de San José, por eso yo no quería vení. La vida quedo en ese animal como tantas veces, para llegar a tan asombroso tamaño;  precisamente por esa reflexión se perdonaron las vidas, pero quedo en ese  lugar la incertidumbre de que el saurio  hubiese  podido tragárselos a todos en un solo antojo.
Tres meses más tarde la selección quedo  con nueve hombres, porque Chiquito y José Migue se vinieron; cuenta Jose  Migue que trajo un tapón de plata, cuantificado en once mil pesos,  que no duraron mucho entre El pickup de María Eduarda Marenco, la cantina de Ramón Saravia y el Teatro San José. El resto del equipo llegó quince meses después, una semana antes de que el ejército colombiano con la policía nacional entrara  al teatro para reclutar hombres nuevos para el servicio militar. Todos estaban allí dentro, muertos de la risa viendo a Biruta y Capulina en una reyerta; pero cuando el ejército entró, no quedo  ni uno. Todos se escaparon por la ventana del cuarto de maquinas que tenía ocho metros de altura; El Konko con su sombrero de cuero y las botas llaneras puestas, le bailó joropo al ejercito y la policía. Ninguno presto el servicio militar.
El esposo de Dorina era comerciante de cuero de babilla y esta selección era tan buena que en  una hora agarraban tanta babilla que el día no les alcanzaba para pelarlas; se encontraban embojotadas y embejucadas que solo era agarrarlas con el preciso conocimiento y fuerza  que amerita este oficio; a eso fueron, fueron a cazar babilla.

De esta misma academia deportiva, muchos años antes, salió un escolta presidencial, Rafael Guete  Escorcia, quien sirvió en el primer anillo de seguridad del General Gustavo Rojas Pinilla cuando gobernaba a Colombia con la Junta Militar. Rafa había superado las pruebas con excelentes calificaciones en puerto Wilche, Honda, la Dorada, Puerto Berrio  e Ipiales y la de la Sabana de Bogotá,  superando esta ultima como si fuera un Pitirre cazando mosca. Por ser un caballo, un pescao y un pájaro al mismo tiempo, el destino lo puso en las puertas  del Palacio Nariño. Rafa, cuidando un palacio sin garras, en las azoteas vecinas con el fusil en el pecho, se pellizcaba y se preguntaba si era él, y mirando hacia abajo se decía, “cuando termine este compromiso, a Campo voy a tené”. En realidad era un palacio presidencial sin garras; el águila de Boyacá aún vivía su vida  feliz en sus riscos, y La Casa del vallenato estaba en el Aire, El Contrabandista  aun no había llegado a su destino  y por supuesto el águila tenia sus garras en las patas, cuyo destino folclórico de Colombia las puso después en las manos de un patillalero incorregible: Rafael Escalona Martínez.
Rafael Guete regreso a Campo en tiempo de creciente y se acordó del Roble más grande que había en la playa; que su dueño, Abel Muñoz nunca se lo quiso vender. Rafa hizo como Raúl Romero el Hombre Caimán de Plato, se buscó un compañero para no ir solo; su tío Eugenio Escorcia lo acompañó, se fueron al rio, localizo el monumental árbol que no se veía, y que además, la corriente ni siquiera lo había inclinado; Rafa  hundió un rato largo hasta hacer entrar en pánico el tío Eugenio por la demora. Fue una operación fantástica, Rafa logro arrancar el roble como un palo de yuca; basadandose en la física elemental de las palancas. Cuando la playa secó, Abel Muñoz le echaba la culpa al rio y se amalayaba de no haberle  vendido el árbol a Rafa por  los trescientos pesos que le había ofrecido.  Rafa duro mas de cinco  años haciendo sillones, repisas, mesas, puertas y taburetes hasta de raíz de roble, con su tío Eugenio de socio laboral. Rafa es otro pescao en el agua aun que los jóvenes de hoy no lo crean, Cocodrilo Dundee le quedó  pequeño a la legión del Poponí; la gente de hoy no se imagina cuantos caimanes se amañaron en las aguas del Poponí, Perico y Chonco, que mantenían a los caporos alzados en los caulotes.
Rafael Guete Escorcia estaba al frente en esa posición dentro del ejercito, por el solo hecho desconocido  de que era el mejor alumno de su tío Eugenio Escorcia quien había estado en el paralelo 38 sin impórtale sus penas ni interesarle sus glorias; realmente no sabia donde estaba hasta que escucho al Mayor General  Blackshear  Brayan, Comandante de la 24 División de Infantería, a la que estaban adscritas las tropas colombianas, “He combatido en tres guerras. Pensé que nada me faltaba por ver en el campo del heroísmo y de la intrepidez humana. ¡Pero me faltaba ver combatir al batallón Colombia!”.  Fue una lastima que Brayan se muriera sin conocer el roble que Rafa le gano a la creciente del rio Magdalena, siendo de Abel Muñoz.
Todas las historias están llenas de inverosimilitudes; esta es sana y relata la máxima experiencia de Eugenio Escorcia en el paralelo 38, cuando  en medio de la confusión del combate, llego el pelotón con hambre, mojados y cansados a una playa; esta historia se la contó Eugenio a su sobrino, una madrugada  cuando se iba por primera vez  a prestar el servicio. Se la dijo con solemnidad,  como una oración de aseguranza divina. “Esa noche llegamos muertos y tres de nosotros nos arrecostamos a una mata de coco de mas de quince varas de alto, y a las 3.45 hora militar se cayo un  coco y le cayo en la cabeza al cachaco Patacón que tenia el radio  al lado mío. El soldado tenía el casco metálico puesto, agarramos el coco y lo pesamos; el coco pesaba 4 kilos 700 gramos; el soldado  estaba muerto y el coco aun no ha nacido porque  todavía  esta preso, sobrino”. Cuídese. Cuídese.


Esta crónica fue escrita con el espíritu de la Mochila, para el PANORAMA DEL SUR. Ángel Thomas no le dio curso, alegando que era muy larga. Ángel no parece que una vez fue árbitro; se trata solo de once mochileros nada más.

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lunes, 14 de diciembre de 2015

los Guete Fundaron la Mochila

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                   Los Guete Fundaron La Mochila.


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MOO SHI LA: Tierra de las ensenadas, ciénagas y caños del rio.
Según el diccionario de lengua guajira de Miguel Ángel Jusayu / Jesús Olza Zubiri


La razón que tengo para afirmar que los Guetes fundaron la Mochila y por consiguiente a Campo de la Cruz, es una razón deducible de la toponimia nuestra; de las costumbres que no se desprenden y del vivo léxico que aun permanece con nosotros, como si estuviera en suspensión, sobando nuestros sentimientos con una carga enorme de celebridad. Es que cuando pronunciamos una palabra, frase o un concepto viejo; la carcajada se nos escapa revuelta con festejo ancestral. “En este trabajo heurístico, la canchería juega garrote y las perrerías están escondidas”.


El estado Trujillo de la República Bolivariana de Venezuela, ha dado buenos e ilustres historiadores a nivel nacional e internacional, y uno de ellos si no el mejor, es Mario Briceño Perozo; este escritor afirma la existencia de una familia o tribu aborigen, denominada Guete en las cercanías de la ensenada de la Mochila en el lago de Maracaibo. En esta misma orilla, hoy día se puede ver la presencia wayuu y cuyo territorio es zuliano; es como una isla que se encuentra entre los estados Mérida y Trujillo respectivamente; como una temeridad geopolítica. Gran parte de esta comunidad nativa, emigró del lugar sin dejarles rastro a los historiadores venezolanos; claro que no hay rastro; eran nativos de hábitos lacustres y los cauces de las aguas cambian de curso sin previo aviso. Nadie lo sabe mejor que un mochilero de Campo de la Cruz. Pero la ciencia con su instrumentación inteligente, nos muestra huellas de un pasado remoto. “El Rio Orinoco pasó por las cercanías del Lago de Maracaibo, exactamente por el Urumaco del Estado Falcón”. Esto tiene una lectura fascinante, pero no me ocupare de ella, solo les dejo la inquietud de los dominios del Cacique Manaure, que gobernó de Manaure Falcón Venezuela a Manaure Guajira Colombia; donde encontramos otros pueblos como Urumita, La Lagunita y otros pueblos Tupe en lo que hoy es Cesar Colombia; nótese que hay tres pueblos llamado Manaure. Dos calientes y uno frio. Esto es solo una referencia, para otro estudio.
Queda aquí claro que hubo una ruta desde el Estado Yaracuy Tupe Venezuela, hasta la región del Canal del dique, exactamente donde queda la Ciénaga de Los Negros, que en su parte oeste se reconoce como Región del Tupe. Los primeros pobladores de Campo de la Cruz, pudieron haber llegado por ese camino, y mezclándose con otras etnias, dejando sus huellas en Valencia de Jesús Cesar, donde se habla de un asentamiento aborigen, denominado POPONIS. Esto me da la idea de que somos parientes de los vallenatos; acotemos que las aguas del rio Cesar, pasan por Campo de la Cruz, en un tono irreconocible pero son ellas. Además, el termino Chímala, no esta muy desfasado de la Mochila. Entendemos que nuestra lengua carecía de escritura, en el momento que el agresor condicionó la historia.

En ese lugar; la Ensenada de la Mochila en el Lago de Maracaibo, se encuentra un poblado llamado la dificultad, exactamente en la desembocadura del rio Pocó; que para mi concepto sería rio Popo, si no fue que la  influencia ibérica nos cambio la letra P por la letra C. Otros historiadores hablan de los aborígenes  Pocó en el lugar; pero Pocó en lengua antigua wayunaki, significa “caminar rápido el hombre”. Esto podría tener una relación con la rapidez de la corriente que mostraba dicho rio, o la facilidad de transitar por sus aguas; además de esto está la posibilidad de que los Guete, Pocós o Poponis, sean los mismos, mesclados con Wayuu quienes son los dueños de nuestro antiguo régimen toponímico de la región campocrucense. Aún este lenguaje se escucha en sitios lejanos a este paraíso como,  Soledad, Malambo, Polo Nuevo, Campo de la Cruz y Repelón Atlántico; Sitio Nuevo, Pivijay y El piñón Magdalena respectivamente. El tótem de estos aborígenes  Guete es el Karri karri, conocido como gavilán; a quien le tenemos un ancestral canto, que es un grito de guerra o anuncio al combate. La presencia de los europeos castellanizó este primitivo himno, es sabido que el término Gavilán en el léxico aborigen no aparece; este es un término catalán con el cual se denomina el ángulo de un filo donde se concentra su máxima resistencia; llámese  el gavilán del hacha, el gavilán del cuchillo, el gavilán del buril; hasta el mismo gavilán de la uña etc. El pico del Karri karri es un gavilán cortante. El concepto afro insular, nos modifico nuestro canto; y es el que hoy conocemos vagamente por descuido propio; como Popopio.


Nuestros antepasados estaban claro con sus ideas expresadas en pocas palabras; no habían muchas, porque el mundo era reciente como dijo Gabo en los Cien Años. Su carrera, su marcha al combate, era el Popopió, y su esfinge o emblema; El Karri Karri, que también tiene su canto “Pío”. Así que armado el rompe cabeza, el Himno de nuestros antepasados es el  “Popopió”.
La primera presencia humana de que se tenga noticia en estas tierras es la de los Guete en el Poponí, cuyo nombre pertenece a nuestra lengua antigua de nuestros aborígenes y traduce  “Camino debajo del agua, camino de la corriente, tierra anegadiza, camino de abajo, o simplemente, camino bastante, cambio de lugar como la garza”. Eran hombres que sabían donde ponía y comía la garza. Así lo llamaron a la entrada del camino. O. O que traduce garza en el mismo idioma; hoy nuestro saludo campero haciendo carrera hacia la fatalidad; como un desprecio en el camino del tiempo. Ellos determinaron La Pica Y Cachimbo que respectivamente en lengua antigua traduce; mi vecino y no te tolero. He aquí las antiguas diferencias entre Cachimbo y la Mochila.



El municipio de Pivíjay, antiguamente estaba dividido en dos partes, La Mochila y su Palenque, Soledad tiene sus Cachimberos como Campo de la Cruz. Esta era la ruta a la Sierra Tairona, por el Caño Syle; y por el Dique a Los Monte de María. En este sobaco constituido por inmensos cuerpos de agua, el hombre Guete Cuica fundó La Mochila, en lo que se conoció como Las Casitas en La Jabiera. Aquí sobrevivió y se desdibujó el canto del Popó Pío o Popopió; recorrido, reconocido y cantado por mochileros, cachimberos, piqueros y el resto del pueblo. Los Guete, sin duda alguna, llegaron a estos lares por el Poponí; lugar que los españoles entendieron como Las Garzas,  y que mas tarde cambiaron por Puerto Real de la Cruz, según el criterio cristiano; donde se nos quedo el recuerdo de La Bodega y la Chuva de Abel Muñoz, cuya historia esta por desmadejar si entendemos que La Chuva era el Caracol que tocaba Marín cuando la canoa se acercaba al Puerto de la Bodega. Los términos Poponí,  Sanaguare, Mochila y otros que determinan la toponimia de Campo de la Cruz, son vocablos de los aborígenes nuestros; otros lugares se bautizaron con la llegada del español, pero conservando su raíz como Pedro Polo; que no es más que la dureza o resistencia de un cacique, bautizado Pedro. Otros perdieron su sonido de señalización como La Jabiera, Caimanera, Párate Bien, Pisa Barro, las Hicoteas, etc. Pedro Polo, en lengua antigua traduce “Pedro Guayacán”.  En una de las penínsulas del Cacique Manaure, se habla y se danza “El Polo Coreano”; legalmente es un paloteo de guayacán en mano, semejando un combate. El Polo Coreano es ya una expresión folclórica, casi andaluza toda debido a la transculturización; lo nuestro es el guayacán en la mano; y de esto queda otra expresión llamada, Golpe Tocuyano. “Ese Palo está muy mal picao, ese palo quien lo picaría”. Estos descalabros en nuestra historia, se deben a que quienes la escribieron, fueron los que compraron y se dieron el vuelto. Los Mocana no buscaron nada en Campo de la Cruz, de la misma manera que Cristóbal Colon vaga, sin oficio en la Plaza San Nicolás de Barranquilla.
A finales del siglo antepasado, había en Campo de la Cruz una señora que la gente  apodaba La Popó, porque nada ni nadie la detenía en su camino; a ciencia cierta era la abuela de Leo Aríza. Muchos viejos que me ayudaron en este relato, pensaron que el término Popo, asignado a esta señora, se debía a que caminaba rápido y era infatigable con su palangana de pescado en la cabeza; otros con mucha certeza me comentaron que era una extraordinaria bailadora y cantadora de música negra, de la etnia Popo. Su nombre era Sonia Sofía Escorcia, digna representante de nuestro folclor afro colombiano. Los afro camperos estaban en lo cierto, al igual que los mochileros; una misma palabra para dos conceptos distintos.

Para sellar mi propósito histórico, debo matricular aquí la figura de Rafael Guete Guerrero, pescador, rosero, carpintero y todo un personaje del sano humor de nuestro pueblo.
Cuando ya se repartieron las tierras en Campo de la Cruz, como se repartieron todas las Sabanas, según los cantos vallenatos, el Poponí permanecía con cierta negligencia y casi carente de valor en poder de los Guete Mendoza y Guete Guerrero; sin un hilo de alambre, solamente al capricho del rio, donde  los hermanos  Marcelino, Alejandro y Julián Guete Movilla vivieron sus amores de vida campesina, que los torno legendarios como Perico, Choncho y el mismísimo Sanaguare.

En un ayer, no muy resiente, iban los hermanos Guete; Miguel, Salvador y Rafa para el Poponí, herederos de Marcelino, y cuando estaban llegando al rio, Miguel le dijo a Rafa, ves siguiendo Rafa, que voy a decirle una cosa a Salvadorito. Rafa desconfiado siguió el camino y se regresó a escondidas y logró escuchar a Miguel que le decía a su hermano Salvadorito:”Vamos a repartir esta tierra; tu coges de la mitad de la lomita para allá, yo cojo de esta otra mitad para acá y a Rafa le dejamos el bajito aquel”. Rafa salió del escondite en un brinco como un Pacopaco salta monte y asalto el dialogo: “Nooojoda pa eso fue que se quedaron, pa darme una tierra donde no puede mea una hormiga porque se anega”.
Así se quedó Rafa sin Poponí.


  Amigo: este es parte de mi libro que pronto saldrá a la luz pública.
En la próxima entrega les hablaré de Cachimbo.